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La Granada es la fruta de los dioses

La fruta Granada se obtiene del granado (Punica granatum L.) es una especie frutal que fue domesticada en el neolítico, teniendo durante toda la antigüedad una clara relevancia; una prueba de esta importancia es el haber sido mencionado en el Antiguo Testamento, como la vid, el olivo o la palmera. Durante toda la historia, en muchas culturas la granada tenía un simbolismo referido a la fertilidad.

¿Cuándo comenzó a ser importante el cultivo de la granada en España?

A mediados del s. XIX, el olivar empezó a sustituirse en Elche por huertos de granados y las primeras referencias comerciales datan de 1864 (DOP, 2016).

Hoy en día, el cultivo se sitúa en muchas zonas del mundo como México y California, aunque las condiciones mediterráneas son óptimas para su cultivo.

En España la variedad más cultivada es la Granada Mollar Elche

Principales propiedades

La granada tiene innumerables beneficios para la salud y su implicación en la cura de enfermedades han sido ampliamente reconocidos desde la antigüedad.

La granada ha sido objeto de una intensa investigación durante los últimos diez años. Mucho de estas investigaciones han ido dirigidas a comprobar en estudios científicos sus propiedades en la salud.

Es rica en diferentes sustancias fitoquímicas

Contiene numerosos ingredientes valiosos como flavonoides, elagitanninos, punicalagina, ácido elágico, vitaminas y minerales.

Además, los frutos, las semillas y las cáscaras de la granada se utilizan intensivamente en la medicina tradicional como terapia natural.

Resaltamos de esta fruta los aspectos farmacológicos y terapéuticos.

Muy importante el alto contenido en antioxidantes de esta fruta.

Los principales componentes de La fruta de la granada, incluyendo la punicalagina y los elagitaninos son responsables de beneficios innumerables para la salud debido a su fuerte actividad antioxidante.

Promotora de la salud

Los constituyentes de granada muestran un efecto promotor de la salud mediante la modulación de vías fisiológicas y bioquímicas.

Evidencias recientes sugirieron que la cáscara y las semillas de la fruta de la granada ilustran implicaciones terapéuticas en la gestión de la salud a través de la inhibición del efecto de los radicales libres y la modulación de la actividad de las enzimas relacionadas con el desarrollo de las enfermedades y la progresión.